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Así lograron las mujeres árabes el derecho a manejar 👏👏👏

Poder manejar es una revolución muy grande para las mujeres sauditas, pero aún falta mucho

La situación de las mujeres en Arabia Saudita es el ejemplo de una de las sociedades más machistas y misóginas del mundo. Mientras en Argentina la ley de la legalización del aborto pasó a una segunda instancia y va a debatirse en agosto en la Cámara de Senadores de la Nación, las compañeras árabes tienen muy poca independencia y necesitan el permiso de sus maridos para, por ejemplo, abrir una cuenta bancaria.

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Muchos hemos visto fotografías de estas mujeres en su país: deben usar unas túnicas largas y oscuras que sólo permiten que se les vean los ojos y las manos. Mostrar el pelo o las piernas tiene consecuencias muy graves, por eso usan el hijab para cubrirse la cabeza. En Arabia Saudita, que se vean estas partes del cuerpo es peor que estar desnuda. Ahora, la pregunta es: ¿por qué no pasa lo mismo con los varones? Y la respuesta es: el machismo.

Pero falta más: las mujeres árabes no pueden trabajar, estudiar o votar si no tienen el permiso de su tutor, el mahram, un hombre (obvio) que las trata durante toda su vida como si fueran menores de edad. Él se hace cargo de ellas y toma absolutamente toda sus decisiones. Esto genera que, por ejemplo, las mujeres no puedan ser operadas de urgencia o ir al supermercado sin ser acompañadas, ya que si caminan solas por la calle pueden ser agredidas o violadas. No resultaría sorprendente que, si les pasa algo así, las culpen a ellas por estar  y sin el consentimiento de sus tutores, ya que si están solas pueden ser agredidas y violadas. Y si algo les pasara, sería culpa de ellas por caminar solas, ¿no? Lamentablemente, no estamos muy lejos de escuchar esta justificación en nuestras propias ciudades y en Argentina.

Además, si las mujeres de Arabia Saudita tienen que declarar frente a un juez, la ley estipula que su testimonio tiene la mitad de valor que las palabras de un hombre y en algunos edificios públicos tienen una entrada específicamente para ellas. En cuanto al espacio público, hay algunas plazas y parques a los que sólo pueden ir las personas de sexo masculino. Pero…

La revolución del volante

A pesar de todas estas prohibiciones exclusivas para las mujeres, hay una que recientemente salió de esa lista. Ahora, las mujeres pueden manejar y viajar; algo que antes no les estaba permitido.  Apenas se levantó esta ridícula norma basada en una moral religiosa, las mujeres tomaron los volantes y empezaron a recorrer las ciudades acompañadas de la música de la radio a todo volumen. Fue un verdadero festejo. Muchas de ellas viajaron desde Baréin, un pequeño reino a pocos kilómetros de Arabia Saudita, para ser las primeras mujeres en entrar a la ciudad manejando. Las árabes también usaron las redes sociales para compartir la alegría: muchas subieron videos conduciendo en las rutas saudíes y expresaron que era un día histórico para todas ellas. Algunas viajaron solas, otras acompañadas por un hombre y otras en compañía de amigas mujeres.

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Esta lucha viene desde 1990. Allí, por primera vez, las mujeres sauditas se organizaron valientemente para reclamar este derecho. 15 de las manifestantes tenían carnet de conducir internacional, así que ocuparon el lado del conductor (ahora conductora), manejaron por la ciudad durante una hora y fueron detenidas. Así, a lo largo de los años, las mujeres árabes se atrevían a tomar el volante y después eran encarceladas durante varios días y hasta meses. Hasta que en 2016, un príncipe árabe lanzó un proyecto llamado Vision 2030 que incentivaba a las mujeres a participar en el mercado laboral. Sin embargo, unos días después se arrepintió, diciendo que todavía no estaban listos para permitirles manejar. Fue un gran: tampoco la pavada. Pero a los pocos meses el proyecto volvió a tratarse.

Aunque la ley se sancionó en noviembre de 2017, recién entró en vigencia en junio de 2018. Después de tantos años de tener que viajar en el asiento trasero y de respetar una ley sustentada en argumentos misóginos y que les negaba capacidades que los hombres sí tenían, poder manejar es un triunfo enorme. A pesar de esta enorme alegría, las mujeres sauditas siguen teniendo prohibiciones graves. Lejos de creer que la conquista de un derecho va a rejalarlas, esperamos que lleven la revolución del volante a sus cuerpos, sus ropas y sus camas.

MorettiJulia

Escrito por MorettiJulia

Licenciada en Comunicación Social. Feminismo, mujeres, género, derechos humanos y, obviamente, gatos.

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